Una semana de mayo de 1997 tuve la dicha de asistir a Misa con un mi hermano que ahora profesa otra fe, recuerdo que también asistimos a una reunión de la Renovación carismática en esa misma iglesia en un segundo nivel y alguien de los dirigentes dijo que en esa noche se encontraba alguien allí que tenia una enfermedad incurable y este iba a sanar. Ese alguien soy yo. Han pasado 13 años y en cada uno de esos años he abrigado la esperanza de llegar a esa misma Iglesia junto con mi esposa y mis dos hijos quienes son evidencia de ese milagro
Una semana de mayo de 1997 tuve la dicha de asistir a Misa con un mi hermano que ahora profesa otra fe, recuerdo que también asistimos a una reunión de la Renovación carismática en esa misma iglesia en un segundo nivel y alguien de los dirigentes dijo que en esa noche se encontraba alguien allí que tenia una enfermedad incurable y este iba a sanar. Ese alguien soy yo. Han pasado 13 años y en cada uno de esos años he abrigado la esperanza de llegar a esa misma Iglesia junto con mi esposa y mis dos hijos quienes son evidencia de ese milagro